La rutina diaria con frecuencia nos absorbe y no nos permite darnos  cuenta de cómo estamos compaginando nuestra vida personal con la profesional o empresarial.
Vivimos atascados en la búsqueda de mayores riquezas para crecer financieramente; pero hagamos un alto, ¿qué estamos haciendo y qué estamos sacrificando a cambio? Esta es la pregunta que debemos hacernos todo el tiempo.
Pasamos mucho tiempo del día trabajando duro para que nuestros ingresos sean mayores y poder mantener nuestro poder adquisitivo y nivel de vida. Lo que no percibimos en nuestra día a día, es que todo por lo que estamos luchamos y que nos motiva a seguir adelante, es nuestra familia.  
¿Cuánto tiempo dedicamos a nuestra familia y procurar nuestro crecimiento espiritual e intelectual? 
El stress generado a partir del exceso de trabajo tiene consecuencias en nuestra salud, y por defecto en nuestras finanzas. Hay una reflexión del titular del Dalái Lama, Tenzin Gyatso que dice lo siguiente: ¨Lo que más me sorprende del hombre occidental es que pierden la salud para ganar dinero, después pierden el dinero para recuperar la salud, y por pensar ansiosamente en el futuro no disfrutan el presente, por lo que no viven ni el presente ni el futuro. Y viven como si no tuviesen que morir  nunca… Y mueren como si nunca hubieran vivido.
Dedicar tiempo a nuestra familia, amigos y nuestro ser, hace que mantengamos el equilibrio indispensable para una vida sana.
Las personas que mantienen este equilibrio, se vuelven más productivas por lo que descansan lo necesario, dedican tiempo a su familia y amigos, hacen alguna rutina de ejercicios para mantenerse en forma y alimenta su crecimiento personal con alguna actividad. Con el crecimiento personal, pueden llegar a nuestra mente nuevos puntos de vista e ideas para generar más ingresos, sin sacrificar la familia y aspectos personales.