Cuántas veces nos ha pasado que al abrir la refrigeradora, encontramos esos tomates que escogimos con tanta dedicación para elaborar un rico plato, pero en mal estado. Es un momento de frustración, porque no lo cominos, no hicimos el plato con el que soñamos y para completar, perdimos el dinero.
Es entonces cuando usted piensa que debe tomar acciones para que eso no le vuelva a suceder ¿cierto? Así como el ejemplo del tomate, hay muchos: la leche que venció, la comida que guardó para la noche, que aparece una semana después; cuando va a limpiar la refri.
Es preferible que usted compre lo que sabe que va a consumir. Nunca haga un mercado con hambre, aunque suene cómico, se suele comprar muchas cosas que no necesitamos cuando nuestro estómago suena del hambre.
Otro mecanismo de ahorro, es planificando sus compras con anticipación. Elabore un menú semanal, haga una lista con los ingredientes necesarios y acuda a los lugares donde cada producto, pueda conseguirlo al mejor precio.
Cuando vaya al supermercado aproveche las promociones del día y los descuentos por cupones. Revise la caducidad de los alimentos, escogiendo los más duraderos.
El almacenamiento de los alimentos es también importante, separar cuidadosamente los distintos tipos de alimentos para que no se malogren; los alimentos con cortezas duras juntos y los blandos por otro lado. Racione las carnes en paquetes que pueda ir descongelando, en vez de sacar toda la carne, así evita que se pierda.
La comida casera nos permite evitar gastos en restaurantes, representando un ahorro importante al mes. Lleve consigo bebidas desde su casa, ya que estas son muy costosas.
Ponga en práctica estos consejos, le serán de ayuda para economizar en sus compras.