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a familia, debe evitar en todo momento convertirse en un lugar hostil. La paz y amor debe prevalecer. En este sentido, se requiere de un compromiso inquebrantable hacia el otro, incluso cuando todos sean sumamente conscientes de los defectos del otro.


Permita que su familia sea guiada por el amor, y siempre se dirigirán en la dirección correcta. A continuación, les daré unos sanos consejos para que se preserve la paz y armonía en su hogar:

- Comprenda que nadie es perfecto.
Aceptar que nuestra naturaleza humana es imperfecta, le hará comprender a los demás sin causarle alguna molestia por sus errores. Esto provocará un cambio de actitud en su persona volviéndose más tolerante.

- Interésese por los asuntos familiares.
Recuerde que no sólo usted tiene problemas. Sus hijos, su pareja o sus parientes cercanos tienen sus propios problemas. No deje de escuchar a cada uno de ellos y comparta también sus preocupaciones, esto fortalecerá la unión y mejorará a comunicación entre todos.

- Piense antes de hablar.
Es muy probable, que por alguna diferencia se presente una discusión familiar en cualquier momento, porque tenemos distintas maneras de ser; por lo tanto, es necesario que antes de responder, que usted medite las consecuencias de lo que quiere decir; las palabras son muy hirientes y lo que menos deseamos es hacerles daño a nuestros familiares. Las palabras no se pueden recoger, una vez emitidas, pueden crear heridas muy profundas e imborrables.

- Sea humilde.
Aprender a reconocer nuestros propios errores es una actitud sana e inteligente. Algunas veces podemos ser lo que estamos equivocados, el no reconocerlo, sólo puede empeorar nuestras relaciones familiares. Un cambio de actitud hará las cosas más sencillas para resolver los conflictos.
Acepte el consejo familiar.

Podemos cometer el error de pensar que algún familiar nos aconseja para mal, y aceptamos con más vehemencia los consejos de un extraño. Esto es una gran equivocación, muchas veces menospreciamos el consejo de un familiar, cuando no hay nadie que nos conozca mejor y sepa qué nos conviene y qué no. Cuando recibimos el consejo de un ser querido, sólo puede ser con la mejor intención y desinterés. Aprendamos a valorar su opinión sin mal interpretar sus intenciones.

- No deje que una crisis económica afecte su relación familiar.
Muchas veces reflejamos nuestras angustias y preocupaciones en nuestro comportamiento, y generalmente son nuestros seres queridos con los que nos desahogamos de mala manera, como si tuvieran la culpa. Esta nos es la forma ni de resolver nuestros problemas económicos ni de conseguir la armonía en el hogar.

Busque canalizar su malestar enfocándose junto a sus familiares en buscar soluciones a su problema económico. Cuando es compartido, el motivo de la preocupación, se pueden consensuar soluciones y no en cambio, discutir por causa de ello.

Ponga en práctica estos consejos y lleve a su hogar elementos de paz para una mejor convivencia.