La mayor parte de los negocios pequeños son empresas familiares y se ha demostrado que la armonía de la familia es un componente delicado en este tipo de empresas. Se debe alinear tanto la visión y valores de la empresa con el gran compromiso de cada uno de los miembros de la familia, para definir las estrategias adecuadas para tener una dirección que permitan alcanzar sus objetivos. Ante esta situación, uno de los elementos que presenta dificultad, es poder concertar una “visión compartida”, ya que cada miembro familiar, también tiene sus propios intereses, por diversos factores, como edad, vivencias, experiencias y la diferencia generacional que pudiera haber.

Otro elemento que tiene un difícil trayecto, es la institucionalización del negocio, es decir de convertirlo en una empresa que no solo busque crecer, sino también establecerse como uno profesional y con reconocimiento. La idea es que quien o quienes emprendieron el negocio inicialmente, puedan mantener su legado y el buen funcionamiento cuando se retiren.

Existen algunas prácticas para tener en cuenta y lograr la armonía entre negocio y familia:

Practicar la comunicación efectiva. Importante es tener un diálogo abierto, asertivo y con opiniones, para efectivizar la comunicación. Los líderes de la empresa deben practicar este hábito con total transparencia entre los familiares, desde planes hasta acciones, con una participación de todos los miembros.

No combinar asuntos de negocios con los de familia. Es muy bueno establecer límites entre el negocio y el hogar. Luego de este punto, se establecen responsabilidades claras para cada miembro y respetarlas, para poder tener el direccionamiento debido, salvaguardando patrimonios empresariales y familia. También hay que saber diferenciar, los roles que desempeñan los miembros de la familia, tanto en el cirulo hogareño, como el de negocio, pues no necesariamente las jerarquías son las mismas.

Contar con un plan de elección y sucesión. La sucesión suele conocerse como un punto crítico en la empresa familiar, ya que define la persistencia o decadencia de la misma. En este caso los líderes deben formar los criterios de selección con base en sus valores y objetivos. Se debe buscar a una persona apta, con experiencia y un con amplio conocimiento de la empresa y su mercado. Durante esta etapa de sucesión, los líderes deben de acompañar al nuevo sucesor, para fomentar su autonomía y confianza en toma de decisiones.

Trabajar en la capacitación constante. Los líderes deben de apoyarse de la fuerza laboral formada por empleados familiares y no familiares para llevar a la empresa al éxito, para esto es necesario que la capacitación de todo el personal sea constante, que permita el desarrollo profesional de cada uno. Quedarnos con el conocimiento que ya se tiene sin buscar ampliarlo llevará a estancar con nosotros mismos a la propia empresa.

No descuidar la ética y los valores. Los padres y líderes de una empresa familiar, se debe inculcar en los hijos y empleados valores éticos que regirán en acciones laborales y profesionales. Es necesario establecer un código de ética que facilitará que todos se comprometan a acatarlo. La idea es generar una cultura corporativa que trascienda en el presente y futuro de la empresa.

Enseñar la importancia de éxitos y fracasos. La segunda generación de una empresa familiar suele vivir un poco más cómoda que la primera, por lo que suele no estar tan acostumbrada a esforzarse demasiado por los resultados. Esto lleva a que, en el momento que la empresa requiere mayor trabajo para salir adelante, la segunda generación suele estar más tentada a vender y dejar el patrimonio en manos de alguien más. En cambio, cuando lo que llega es el éxito, todos los familiares quieren participar en el negocio. Los líderes de familia y empresa, deben generar un sentido de pertenencia hacia la empresa, un sentido de orgullo por el esfuerzo realizado; en pocas palabras, aprender a valorar el patrimonio. Así, tanto familiares como empleados no familiares defenderán lo que han hecho suyo tanto en momentos de prosperidad como de decadencia. Retomar el camino del éxito estará en las manos de todos, y la sensación de logro será todavía más grande al saber que cada uno contribuyó con una parte esencial.

Redactar un protocolo familiar. Cada acuerdo hecho en familia debe quedar por escrito en un protocolo familiar. Un protocolo debe partir de la acción decidida de compartir una visión empresarial, un modelo familiar y valores. Así, para que éste sea conocido y aceptado como marco regulatorio por todos los integrantes actuales y futuros de la familia, debe incluir por lo menos el siguiente contenido: información de la familia, historia de la empresa, valores, órganos de gobierno, políticas de incorporación, código de conducta, criterios de remuneración y el protocolo salida de un familiar de la empresa.

Recordemos tratar a la empresa como una empresa y a la familia como una familia, esto para lograr mantener un equilibrio en la empresa familiar prevaleciendo los sueños y los valores del fundador. Si la cultura corporativa del negocio es fuerte, la empresa tendrá más posibilidades de sobrevivir y crecer.

Fuentes:

https://www.forbes.com.mx/7-habitos-para-una-empresa-familiar-saludable/

https://www.ebmasociados.com/single-post/Armonia-en-la-familia-empresarial-Cuanto-aporta-en-el-desarrollo-de-las-empresas-familiares

https://blog.iese.edu/empresafamiliar/2016/equilibrio-empresa-familia-1/