Algunas personas, se mantienen esperando que la corriente los lleve hacia algún lado, otras, se la pasan soñando con alcanzar un sueño; pero el verdadero líder, no espera que las cosas ocurran y mucho menos se la pasa soñando. El líder real, pasa del dicho al hecho.
Hay que estar muy despiertos, las cosas no llegan por si solas, hay que perseguir los objetivos, ser persistentes y obstinados; procurando que las metas trazadas se cumplan y que una visión se convierta en una realidad.
El liderazgo se debe ejercer sin perder el tiempo en buscar excusas o culpables, siempre ofreciendo soluciones, simplificando las cosas y no complicándolas.
Animar al equipo es la clave para mantenerse en acción, teniendo la capacidad de persuadir al equipo, para involucrar y comprometer a cada uno los colaboradores con los objetivos.
Una actitud optimista es muy importante para que el equipo se sienta confiado y orientado al logro. Mostrar pasión, también es un factor motivador para el resto de las personas.
El líder, debe ser el combustible que mueve toda la maquinaria humana. La proactividad se contagia y consigue que otras personas sientan la necesidad de unirse a lograr la meta común.