Siendo sinceros, a nadie le agrada ver las facturas de luz eléctrica, a pesar de ser tan necesario el servicio que nos prestan, no solemos relacionarlo con las comodidades que esto nos brinda, sino más bien, con lo que afecta a nuestro bolsillo.
Hay varias maneras de reducir considerablemente el consumo eléctrico, con buenos hábitos podemos lograr esto. Veamos cómo:
-Utilice sensores para controlar automáticamente el encendido y apagado de luces, programando con antelación las horas en las que debe hacerse uso de la iluminación en las áreas perimetrales de la casa o partes internas siendo el caso.
-Procure colocar la refrigeradora distanciado de la pared, según la recomendación del fabricante, y no introduzca cosas calientes en ella.
-Programe su aire acondicionado para que la habitación tenga una temperatura fresca, entre 21 y 24 grados centígrados; además, si quiere ser más ahorrativo, puede programar su apagado después de un rato de refrescar la habitación, para que no esté toda la noche prendido.
-Utilice la máxima capacidad de su lavadora, para evitar más lavadas innecesarias, también ahorrará agua con esto.
-Trate de no usar focos incandescentes, estos consumen mucha más energía que los focos led o bombillos ahorradores. También puede usar dimmer: Estos dispositivos regulan la intensidad de la luz.
-Desconecte todos los aparatos electrónicos que no estén utilizando; por lo que, aún apagados, consumen electricidad. Aquellos que no puedan ser desconectados, intente programarlos para que estén en modo suspendido.
-Apegue las luces que no necesita encendidas, tendrá un ahorro importante si acostumbra a hacerlo.
Con estos pequeños cambios en nuestros hábitos podemos hacer un uso más eficiente de la electricidad y nuestro bolsillo lo agradecerá.