Todo futuro trae consigo cambios y uno de ellos es la criptoeconomía, destacando ahí un tipo de moneda en específico, una que se ha vuelto popular entre los criptoentusiastas, y es el famoso Bitcoin. Una moneda descentralizada que, como el euro o el dólar, sirve para intercambiar bienes y servicios de forma electrónica.

 

Esta criptomoneda presenta novedosas características, y una de ellas es que destaca “supuestamente” por su eficiencia, seguridad y facilidad de intercambio. Pero grandes cambios y avances también traen muchas grandes desventajas.

 

Por ejemplo, su mayor desventaja comparada al resto de monedas es que nadie la controla, es decir, no tiene un emisor central como los dólares o los euros, sino que es producida por las personas y empresas del mundo que destinan gran cantidad de recursos a la minería.

 

Otra de sus desventajas es su limitación de operaciones por segundo, que diversos softwares en la actualidad están trabajando para resolver el problema, pero esto podremos verlo en un futuro incierto.

 

Lo que si podemos ver ahora es que esta criptomoneda se ha vuelto un gran inconveniente para el calentamiento global, por el que el gran consumo de energía que mantiene esas granjas de minado de Bitcoins.

 

Lo cierto es que estimar energía consume no es tan sencillo, pero es una tarea en la que ya se algunos criptoentusiastas conscientes están trabajando, ya que no pueda calcularse con facilidad, si es seguro que el Bitcoin consume mucha energía y queda claro que no tiene sentido aportar cifras con exactitud milimétrica.

 

Una cifra estimada del consumo global de Bitcoin por los expertos rescata que su consumo sostenido durante una hora es de entre 1 y 4 GWh, eso implica que este consumo tan elevado sea realmente innecesario.

 

Aunque suene increíble también, una transacción con Bitcoin consume 10.000 veces más energía que una realizada con VISA, y mucho más increíble es que una única transacción de Bitcoin consume el equivalente al a dos días y medio de consume en un hogar.

 

El minado de esta criptomoneda crece considerablemente conforme haya más mineros y menos bitcoins por minar, es por ello por lo que hasta llegar al límite su límite, que son 21 millones, nos plantea un horizonte temporal no despreciable, especialmente para el consumo garrafal de energía que habrá hasta entonces.

 

El Bitcoin si bien trae enormes ventajas, vemos que también arrastra algunos importantes inconvenientes presentes en la historia, que tal vez en el futuro sean más relevantes.

 

La criptoeconomía es un avance increíble pero también tiene que reinventarse continuamente para poder sobrevivir, así como el Bitcoin deberá trabajar en mejora del consumo energética en pro al calentamiento global.