Nos pasamos la vida buscando esa felicidad que tanto hemos soñado. Estamos muy pendientes de qué nos acontecerá el día siguiente y en ese afán dejamos de disfrutar las cosas que hoy pueden hacernos feliz.
Todo cambia con la perspectiva con la que se miren las cosas, Eso que nosotros no valoramos hoy, puede ser alegría para muchos. El solo hecho de poder disfrutar de nuestros sentidos, ya es motivo de felicidad. El problema llega a nuestra vida cuando nos acostumbramos a tenerlo todo; pensamos erróneamente que nuestra felicidad está en lo que no podemos alcanzar. 
Imagine que en algún momento pierde algo que siempre ha podido disfrutar, como la vista; luego piense cuanto estaría dispuesto a sacrificar por recuperarla y poder maravillarse con ver a sus seres amados, sus mascotas, el amanecer, los paisajes, leer un libro, ver la película que se estrena en cine y demás cosas que para usted son importantes. 
Seguramente, su perspectiva de las cosas que lo pueden hacerle feliz, cambia con este ejemplo. Pues de eso se trata, las cosas más sencillas y cotidianas, son el motivo para estar felices. Si su felicidad está enfocada en lo que no posee, nunca podrá alcanzar esa felicidad que tanto busca en el lugar equivocado.
Es bueno reflexionar sobre nuestras vidas y tratar de hallar en cada aspecto de ella un motivo para estar agradecidos y felices con ella.