La historia de Kendra Scott, diseñadora y filántropa estadounidense de la moda y los accesorios.


Scott cuenta que todo empezó en el año 2000 luego de que su esposo perdiera el empleo, situación que la obligó a buscar la manera de generar ingresos. Fue entonces cuando a Scott se le ocurrió invertir los únicos 500 dólares que tenía, para diseñar y confeccionar joyas desde su casa, todo sucedía mientras esperaba a su primer hijo.

Luego que diera a luz a su primer hijo y de terminar su primera producción de joyas, la joven emprendedora decidió salir a colocar su mercancía. "Cuando tuve mi primera colección, envolví a mi hijo en un cargador de tela y puse mis joyas en una caja de té", cuenta la empresaria de  44 años.

"Fuimos a tocar las puertas de las boutiques de Austin (Texas). Vendí todo el primer día. A partir de ese momento, tenía un negocio". Así fueron los comienzos de esta decidida mujer.

La joven emprendedora notó en aquel momento, que en el mercado había joyas muy baratas o muy caras, pero no un precio intermedio, situación que aprovechó para dirigir sus esfuerzos en satisfacer ese mercado virgen en aquel momento, creando un millonario negocio con esta idea de producir piezas con piedras preciosas de calidad a un precio más accesible.

"Cada mujer, no importa cuál sea su situación económica, quiere sentirse segura y bonita", comentó Scott.

Luego de tener a su segundo hijo y separarse de su esposo, la empresaria abrió su primera tienda en Austin (Texas) “Kendra Scott Design”, en el año 2010. En la actualidad ya son 80 tiendas en Estados Unidos y cuenta con dos mil colaboradores, siendo el 96% personal femenino. "Me propuse crear un equipo de gente talentosa. Siete de mis empleadas originales aún están conmigo", dijo Scott.

El elemento diferenciador que la lleva al éxito

"La joyas son conocidas por ser intimidantes y formales, con cuerdas de terciopelo y cajas cerradas, cuenta, Yo quería crear una experiencia cálida, interactiva y especialmente, divertida".

En su propuesta innovadora, Kendra Scott ofrece a sus clientes poder probarse las prendas, así como hacerles diseños personalizados; utilizando para ello, varios tipos de piedras con distintos aros, pulseras, collares y anillos.

Entre sus clientes, ha tenido buena acogida su participación activa en donaciones caritativas, donde su personal juega un importante papel, de forma voluntaria y participativa, donando hasta 2000 horas de su trabajo para lograr el propósito.

Ha donado miles de joyas a organizaciones sin fines de lucro y el año pasado donó cinco  millones de dólares para obras benéficas. Hasta el momento se han realizado más de diez mil eventos para recaudar fondos en Estados Unidos. 

La empresaria dice que su marca seguirá desarrollando este tipo de trabajo social porque ella fundó su empresa sobre la base de tres pilares, "familia, moda y filantropía".

Kendra Scott, está posicionada en el puesto 36 de la revista Forbes que incluye a las que hicieron su propia fortuna no heredada, por encima de Taylor Swift y Beyonce. Su fortuna personal alcanza los 500 millones de dólares y su empresa  está valorada en mil millones de dólares. 

"Aunque la moda y las joyas parezcan una industria superficial, yo lo veo como una oportunidad para hacer el bien en nuestras comunidades", comentó la empresaria.

Esperamos que esta historia despierte su vena emprendedora. No siempre las grandes empresas empiezan por todo lo alto, la combinación del ingenio y las ganas de superarse pueden lograr cosas como estas.