Nuestros huesos, proporcionan protección y apoyo para nuestros tejidos blandos y músculos. El esqueleto humano también es responsable de la protección y sostén del cuerpo, así como de la locomoción. Los huesos están formados por células llamadas osteocitos que se forman a raíz de la diferenciación de los osteoblastos. Elementos como carbonatos, fosfatos y sales de calcio, son algunas de las principales sales minerales que conforman los huesos; estas sales contribuyen a fortalecerlos.
Hasta la edad de 20 años se fortalecen los huesos y a partir de los 35 años de edad comienza una pérdida gradual de la densidad mineral ósea debilitándose los huesos, por ello es recomendable empezar a tener una dieta que permita fortalecer los huesos. Es importante adoptar hábitos de alimentación añadiendo vitamina D y calcio a nuestra dieta. Son  necesarios nutrientes como el fósforo, colágeno, cobre, magnesio,  fosfato de calcio, boro, zinc, ácido fólico (B9), vitamina C,K,D, y B6 para una osamenta sana.
En la infancia, es recomendable ingerir verduras y frutas, productos lácteos. Ingerir proteínas: Carnes, semillas, nueces, legumbres y huevos, También Carbohidratos: Pasta, pan y arroz integral y patatas.
En la vida adulta es recomendable ingerir muchas verduras, sopas y caldos de pescado, pollo y carne que incluyan los huesos animales para aprovechar todos sus nutrientes. También se debe incluir carbohidratos complejos, fibra proveniente de cereales y productos lácteos en preferencia orgánicos.
 Las semillas de calabaza y girasol tienen minerales y aceites convenientes, así como las semillas de sésamo proporcionan una excelente fuente de calcio. Los ácidos grasos aportados por el aceite de oliva, aceite de coco, semillas de chía y linaza son muy favorables. 
El pan, la harina de los productos horneados que han sido elaborados con harina de trigo fortificada, son alimentos fortificados con calcio; así como la leche de soja y otros productos a base elaborados con ésta. El salmón, el huevo y la sardina, son alimentos ricos en vitamina D muy necesaria para los huesos.
Durante el proceso de envejecimiento podemos mejorar nuestra condición ósea realizando algunas actividades como la exposición moderada y segura a la luz solar: Aporta vitamina D al organismo. Hacer una rutina de ejercicios con una duración de 30 minutos diarios, realizar chequeos de la vista para evitar tropiezos que ocasionen una caída, tomar medicamentos bajo supervisión médica, de forma que los mismos no puedan causar la pérdida del equilibrio.
Finalmente, en pro de su salud ósea, se recomienda evitar el consumo excesivo de bebidas alcohólicas, gaseosas y el tabaquismo.  Mantenerse en buena condición física a través de rutinas de ejercicios que ayuden a fortalecer sus músculos y huesos, además de una alimentación saludable siguiendo las sugerencias hechas anteriormente.