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a tiene un proyecto en mente. Luego ha realizado el diseño, desarrollado el plan del negocio y determinado la factibilidad del mismo; el siguiente paso, sería elegir cómo financiar el proyecto y tomar la decisión de realizarlo.



No solo quien va a emprender necesita tomar esta decisión, esto puede ocurrir en un negocio que ya está en marcha y las razones son muchas, entre ellas podemos mencionar la inversión en maquinarias para aumentar la producción, abrir una nueva línea de productos, ampliar el negocio, remodelar las oficinas, etc.; por razones como estas resulta tan importante la financiación para su negocio o emprendimiento.


Hay tres posibilidades a la vista: autofinanciamiento, financiamiento externo y la financiación mixta. Optar por una de ellas, dependerá de las condiciones o características del negocio; así como también, de la fase del proceso de desarrollo en que se encuentra.


En este artículo, veremos específicamente el autofinanciamiento, que es la utilización de los recursos propios, o de la utilidad no repartida, generada por la empresa; que servirán para iniciar o desarrollar el negocio. 


Pros de la autofinanciación

Independencia en la toma de decisiones, ya que no habrá injerencia en los asuntos internos de la empresa.


Además, la financiación es inmediata, ya que no hay trámites, no se requiere de avales ni garantías para poder obtener el dinero; también resulta más económico para la empresa, por lo que no tendría que pagar intereses sobre préstamos que disminuyen la utilidad del negocio.


Cabe destacar que el autofinanciamiento, puede darle total independencia y solvencia financiera; lo que hace de su compañía, una organización más confiable para conseguir futuros inversionistas o créditos para el crecimiento o expansión del negocio.  


Contras de la autofinanciación

Siempre existe el riesgo de hacer inversiones pocos rentables, de allí la posibilidad de que los accionistas puedan percibir menos dividendos, así como la propia organización. Porque al no haber injerencia, ni observaciones externas, la gestión empresarial se torna algo más relajada, esto puede dar paso a cometer errores que incidirán en los resultados (utilidad) de la empresa.


Si se recurre excesivamente a la autofinanciación, existe el riesgo de pérdida de valor de las acciones, debido a que el reparto de los dividendos se ve afectado, disminuyendo la rentabilidad de las acciones y su valor en la Bolsa.


Con la autofinanciación, la empresa enfrenta otra dificultad, que consiste en afrontar sus necesidades a corto plazo, haciendo uso de los recursos propios. Al utilizar el dinero propio para hacer frente a los compromisos a corto plazo, se está perdiendo el coste de oportunidad implícito, ya que se pudo haber realizado otra acción con ese dinero que generara mayor utilidad a la empresa.


Por último, la autofinanciación de la empresa puede derivar en una depreciación funcional, física o económica que ponga en riego el buen funcionamiento del negocio.


Ya teniendo un poco más de conocimiento de los pros y contras de la autofinanciación, puede analizar la conveniencia de utilizarla, dependiendo del momento o fase de desarrollo en que esté su proyecto o negocio.