Delegar suele ser una tarea difícil para algunas personas, para un líder esto debe ser algo natural. El primer paso que se debe dar, es aceptar que no se pueden hacer todas las cosas por uno mismo; hay que transferir algunas responsabilidades para que todo fluya como debe ser.
Cuando delegamos, tenemos mayor oportunidad de dedicar nuestro tiempo a la planificación estratégicas y a realizar otras actividades de mayor relevancia, de esta manera se puede brindar mejores resultados para la organización.
Cuando el líder delega, está alimentando el sentido de responsabilidad compartida en su equipo, otorgando mayores oportunidades para destacarse y tener éxito y en consecuencia; la empresa también prosperará. También se fomentará la creatividad y la eficiencia de sus colaboradores, traduciéndose en una mayor productividad y promoviendo el trabajo en equipo.
No pasemos por alto, que cuando delegamos funciones, estamos entrenando al colaborador para realizar tareas, sin la necesidad de que el líder este presente. Así logramos que otros sepan cómo hacer las tareas. Al delegar los colaboradores acceden a la autoridad y se comprometen a rendir cuentas y resultados.
Uno de los temas más difíciles para el líder sin experiencia, es lograr el dominio del equipo debido a las diferentes personalidades. Podemos encontrar personas dispuestas a participar, como personas controversiales y otros que sólo hacen lo necesario para conservar su trabajo.
La regla general para manejar estas situaciones tiene respuesta en generar un clima laboral positivo, logrando que la mayoría se integre al grupo que desea colaborar, de tal forma que los grupos que se oponen se vayan disolviendo gradualmente.
Mostrarse de manera natural, como se es todo el tiempo, es necesario para transmitir una imagen real; por lo tanto, hay que evitar falsas posturas que impiden una comunicación asertiva.
Es importante que a la hora de delegar, se tenga un conocimiento y comprensión a profundidad de la tarea que se va a desempeñar, debido a que el colaborador debe recibir instrucciones precisas y no tener ideas vagas de lo que se pretende hacer, por no haber una comunicación efectiva por parte del líder. No menos importante es dar a entender a los colaboradores la importancia del trabajo que se va a realizar por cada uno de ellos, así como los efectos negativos para la organización, de no hacerlos como corresponde.