Muchas personas caminan por la vida pensando, que para llegar a la cima del éxito se debe superar a los demás primero. La sociedad nos ha inculcado esta idea en nuestras mentes, cuando en realidad se trata de todo lo contrario.
Cada persona tiene una particularidad, es un ser único e irrepetible. Como seres únicos e irrepetibles que somos, poseemos habilidades y destrezas especiales que nos facilitan hacer cosas, que para otros serían muy difíciles. 
Lejos de tratar de superar esa particularidad que hay en otra persona, es mucho más sencillo trabajar para fortalecer nuestros propios atributos y particularidades. No se trata de que haya ganadores o perdedores, se trata de que cada individuo llegue tan lejos como pueda, siendo él mismo. 
Por eso en vez de enfocarnos en superar a los demás veamos más bien, qué ganaríamos con eso, cuando hay tanto que hacer con nosotros mismos. Cada uno de nosotros con seguridad tiene muchas cosas que superar. De qué sirve superar las virtudes de otros cuando estamos llenos de defectos. Mucho mejor es ir trabajando en nuestras fallas y fortalecer nuestras virtudes para que nuestra superación sea integral. 
Cuando nuestra prioridad es superarnos antes que a los demás, nos hace individuos más satisfechos y comprometidos con nosotros mismos y con los demás. ¿Cómo puedo ayudar a otro a superarse, cuando estoy lleno de fallas? Por eso todo empieza por mejorar nuestra condición.
Bajo este enfoque de superarnos primero antes que a los demás, nos estamos dando la libertad de ser como queremos y haciendo lo que realmente nos motiva. Sólo así se puede llegar a la cima con plenitud.