Cuando recibimos por primera vez el depósito de nuestro sueldo, es probable que lo primero que suceda sea el impulso de no saber qué hacer, sin embargo es posible que hayamos nacido con un don innato de saber cómo gastarlo, pero después como rendirlo o usarlo para una inversión no necesariamente.

Por difícil que parezca, si lo que recibes es un monto fijo mensual, debes aprender a vivir con esa suma y no gastar nunca más de lo ganas, en oportunidades nuestro chip de la impulsividad nos puede jugar malas pasadas, si somos conscientes que nos hemos pasado de la cuenta, en otra ocasión recuerda actuar diferente, te puedes ayudar haciéndote esta pregunta ¿Qué pasa si no lo compro? Si la respuesta es “nada”, de seguro sabrás que hacer, la razón debe ir por encima de la razón.  

Algo bueno que puede hacer es un flujo de caja muy sencillo, organizando los ingresos que tengas y los egresos, al momento de poner en práctica este consejo te darás cuenta que hay cosas en las que debiste ahorrar, anotas los egresos que deseas que se conviertan en ingresos; a partir de ese momento sé estricto en el autocontrol para que no desajustes tu presupuesto.  Recuerda siempre cada mes designar un monto para ahorro que puede ser del 20% de tu ingreso fijo, siempre es positivo tener un dinero de respaldo para algo que quieras hacer