La dermatitis seborreica, tiene su origen por una dolencia cutánea inflamatoria, su aparición puede presentarse con o sin enrojecimiento de la piel; formándose escamas por la excesiva secreción de sebo. Estas escamas pueden aparecer en algunas zonas grasas como la cara, el cuero cabelludo y el oído. En los niños durante su lactancia, podemos apreciar las mencionadas costras de leche, en sus tres primeros meses de vida.
En la piel existen unos hongos llamados Malassezia; los mismos, son los causantes de la inflamación en la dermatitis seborreica.
Con el pasar se los años, en nuestro organismo suceden cambios hormonales que origina un deterioro de la síntesis de ácidos grasos de cadena larga, resultando en un desequilibrio de la producción sebácea.
El stress, una alimentación deficiente en vitaminas del grupo B, así como las alergias alimentarias, son variables que favorece la aparición de estos brotes cutáneos.
Felizmente, existen tratamientos naturales para este tipo de dermatitis. Los cambios en nuestra alimentación son necesarios y principalmente constituye el tratamiento ideal, para mejorar esta condición.
Comencemos por eliminar aquellos alimentos perjudiciales para mantener controlada la dermatitis seborreica, los cuales son los lácteos y todos los productos procesados.
El próximo paso consiste en identificar e incluir en nuestra dieta infusiones de plantas depurativas una o dos tasas al día como zarzaparrilla y cola de caballo por ejemplo. También incluir diariamente, un complemento de vitaminas del tipo B unos 100mg, una cucharada de levadura de cerveza y una de aceite de lino, 25mg de zinc, aceite de onagra 4 perlas de 350mg.
Para mejorar su piel añada unas gotas de aceite de aloe vera en un algodón, también puede ser aceite del árbol del té y aplique en las zonas afectadas dos veces al día. Estos aceites actúan como desinfectante eliminando bacterias, virus y hongos.
Recuerde que una buena dieta adaptada a sus necesidades puede mejorar notablemente los efectos de la dermatitis seborreica en nuestra piel.