Los valores humanos, son la columna principal de nuestra conducta en la vida. Los valores como el amor, honestidad, tolerancia, humildad, respeto, bondad, son transmitidos en el seno familiar principalmente. De allí la gran responsabilidad que tienen los representantes de formar a los niños con esos valores.
No podemos pensar, que la responsabilidad recae en la enseñanza de las escuelas. En la escuela se pueden reforzar esos valores, pero el objetivo de la escuela es darles otro tipo de conocimientos, sobre otros temas para darles formación integral a los niños. Hay un dicho que dice así: “Se educa en casa y se aprende en la escuela, así debe ser”. 
Lo más importante, es que el ejemplo de los representantes sea cónsono con su comportamiento. No se le puede decir al niño que es malo robar, cuando el niño ve que su representante lo hace. 
Los valores son algo que cada quien tiene la libertad de elegir. Posiblemente algunas personas no hayan tenido la dicha de contar con un hogar donde se fomenten los valores, pero las personas, pueden adoptar estos valores que ayudarán a llevar una mejor vida.
Cuando alguien se convierte en padre, está obligado a inculcar los valores en el niño. Por ello, debe corregir sus fallas y ser el ejemplo de lo que reza; de esta manera, estará levantando un individuo que absorberá todas esas enseñanzas, transmitiendo esos valores aprendidos a la sociedad; de igual manera, irá aprendiendo bajo su propia experiencia nuevas enseñanzas para su crecimiento, como un ser integro.
Una sociedad con valores, se traduce en un mundo mejor para todos. Pues a través de ellos, se enaltece la humanidad contribuyendo a mejorar las relaciones interpersonales, fluyendo en un clima perfecto de armonía, paz y alegría.