Los padres necesitan inculcar en los niños, aquellos valores que le permitirán obtener una vida tranquila y feliz, en vez una vida de regaños y castigos innecesarios. Cuando a los niños no se les ha explicado las ventajas que tiene ser obedientes, hay una tendencia en los ellos de descarriarse e ir por mal camino.
Analicemos algunos valores que debemos inculcarles, para que tengan la capacidad de tomar la dirección correcta en sus decisiones: 
-Enseñe a su hijo a hacer siempre lo correcto.
Cuando se hace lo correcto, siempre las cosas fluyen en armonía, se crea una senda de confianza, donde la persona que tiene el buen comportamiento, es depositaria de la confianza de los demás; en el futuro. Su hijo, al tener estas buenas prácticas siempre conseguirá oportunidades que otros no tendrán, ya que verán en él, una persona que puede asumir responsabilidades y que no representarán una amenaza o peligro para quien le dé su confianza. Es necesario que su hijo teniendo o no compañía, entienda que debe hacer lo correcto en todo momento, como si estuviera alguien observando, aunque no lo esté. El niño debe entender que no se trata de hacerlo por una recompensa solamente, sino que entienda que serán más las satisfacciones en su vida que las desventuras.
-El esfuerzo y la paciencia.
Lograr las cosas con esfuerzo y paciencia, tiene mejores resultados y más duraderos. La mayoría de las personas que quieren obtener las cosas fáciles, se valen de todo tipo de artimañas, atajos y trampas para llegar a su objetivo, queriendo romper una ley universal: “lo que fácil llega, fácil se va”. Basta con observar el destino o resultado de las personas que insisten en hacer las cosas de esa manera; siempre terminan mal. Hay muchos casos con los que se puede ejemplificar, tanto los casos incorrectos, como los correctos; para que su hijo pueda notar la gran diferencia y aprender estos valores tan relevantes. 
Entender la importancia de ser personas correctas, obedientes, de esforzarse por sus metas y ser perseverantes; son valores que deben internalizar profundamente sus hijos a través de su enseñanza; se lo agradecerán en el futuro.