A veces nos preguntamos ¿por qué la vida se vuelve tan complicada? la respuesta es muy sencilla: Por la manera que llevamos la vida.
Para que nuestras vidas tengan plenitud debemos vivir en orden; es decir, hacer las cosas de la forma correcta. Cuando hacemos las cosas mal de inmediato la vida nos responde de igual manera porque entramos en desorden.
Tome en cuenta los siguientes consejos para que su vida mejore y el orden y la paz llegue a ella:
-Acepta a las personas tal y cómo son.
Perdemos mucho esfuerzo y tiempo tratando de cambiar algo que nunca va a cambiar. Las personas son y serán siempre las mismas; mostremos mejor a esas personas, que podemos ayudarle a mejorar si lo desea. Esa actitud facilita la disposición para cambiar la situación, mucho más que queriendo imponer un cambio a los demás.
-Da tu mejor esfuerzo siempre.
Es posible que estemos haciendo las cosas por debajo del potencial que realmente tenemos. No desperdiciemos el tiempo y demos el 100% de nuestra capacidad, así las cosas siempre saldrán bien y usted se sentirá satisfecho con su actitud y con el resultado. No hay razón para hacer las cosas a medias.
-Deshazte de la gente tóxica.
La gente que llamamos tóxica es la que no te aporta nada bueno a nuestras vidas, son muy negativas. Diría que hasta nos absorben la energía con sus problemas y pensamientos. Mejor libérate de ese tipo de personas y rodéate de gente que de verdad aporte algo interesante a tu vida, de las que puedas aprender y de las que sientas orgullo de tener a tu lado.  
-No es la cantidad, sino la calidad.
La felicidad la encuentra quien sabe apreciar lo que tiene. Tanto a sus seres queridos como a las cosas materiales que le rodean, así fuere sólo lo necesario. El hecho de poseer más cosas, no cambia nuestro estado interior; por lo tanto, es un error tratar de llenar un vacío interno con cosas materiales, cuando en realidad lo que tenemos que aprender es a ser feliz con lo que tenemos.
Si llegan más cosas materiales a nuestras vidas, bienvenidas sean, pero no debe ser nuestra prioridad buscarlas con la intensión de que nos haga feliz, sino dar el valor justo a cada persona o cosa material que llega a nuestras vidas.
-No guarde rencor.
El rencor nos hace más daño a nosotros mismos que a la persona a la que se le guarda rencor. De hecho puede que esa persona a la que le tenemos rencor ni siquiera esté pensando en nosotros.  El rencor no nos deja avanzar en la vida, enfóquese en las cosas que realmente valen la pena. De amor a los demás, ese sentimiento dará más fruto a su vida que el rencor.
-Vive el presente.
Las personas que viven en el pasado a través de los recuerdos y experiencias, así como los que viven ansiosos por el futuro; se están perdiendo la verdadera vida. Nuestra vida es el ahora y aprender a disfrutar cada momento al máximo, incluso los malos momentos, ya que también podemos sacar cosas positivas y aprender de estos.
-Acepta tus errores y aprende de ellos.
Equivocarse no es un pecado, lo importante es la actitud que tomamos ante los errores que cometemos. La perfección no existe y por eso usted no sabrá de alguien que no se equivoque, todos lo hacemos; por lo tanto, ¿de qué sirve sentir frustración, enojo, etc.?
Tampoco podemos echar la culpa a los demás de nuestros errores. Por ejemplo: Es que yo no estudié para el examen, porque mi hermano estaba escuchando música. NO  es culpa del hermano, la responsabilidad de estudiar es del que está estudiando, debe buscar el lugar indicado para hacerlo o hablar con su hermano. Hay que reconocer la responsabilidad que tenemos sobre nuestros errores y no buscar culpables.
Aceptar que nos podemos equivocar, hace las cosas más fáciles, analicemos que hizo que las cosas salieran mal y corrijamos para que no volvamos a equivocarnos a futuro.